Del disco "Neruda en el corazón. Antonio Vega versiona este poema de los Cien sonetos de amor:
NO TE QUIERO sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.

Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.

Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.

En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.



Escucha más canciones de Antonio Vega en la Biblogteca.

Hace unos días estuvimos recordando a José Agustín Goytisolo en nuestra Biblogteca. Hoy volvemos a leer uno de sus poemas con la voz de María Coca de 1ºD Bachillerato:


ASÍ

Algunas veces llego
presuroso rodeo
tus rodillas toco
tu pelo. ¡Ay dios quisiera
decirte tantas cosas!
Te compraré un pañuelo
seré buen chico haremos
un viaje... No sé
no sé lo que me pasa.

Quiero morir así
así en tus brazos.

El poema que lee a continuación Rafa Vicente pertenece al libro Disonancias antárticas del poeta y pintor asturiano Ángel Guache:


MENTIROSA

fue mentira tu amor
tus besos gesticulantes e indecisos

fue una farsa
el brillo de barniz de tu mirada

ya no es azul el cielo
no persigo tus pasos

borraré nuestra historia
con una goma de borrar.

Por voluntad propia o ajena, Leopoldo María Panero, poeta loco erigido en santo y seña de la modernidad, se ha convertido en uno de los poetas malditos de nuestra literatura.


Si quieres conocer su poesía, Alberto Gil de 4ºC te lee uno de sus poemas:





Peter Punk.

Peter Punk es el amor y Campanilla su princesa
en el cielo están buscando el secreto de la nada
todos los Niños Extraviados.
Peter Punk es el amor y Campanilla su princesa
Garfio busca en vano el secreto de su mano
y Campanilla llora al pie del Árbol Extraviado
adónde las sirenas y adónde los enanos
Peter Punk intenta en vano su amor explicar,
en una playa desierta Campanilla lo dejó.


Recientemente ha sido editado un disco homenaje a Panero en el que que se puede encontrar poesía, música, y el documental "Un día con Panero". Sus autores son Enrique Bunbury, de Héroes del silencio, Carlos Ann, el poeta y periodista Bruno Galindo y el director de cine y escritor José Maria Ponce. En este video podéis escuchar la "peculiar" versión de Enrique Bunbury del poema sobre Peter Punk:




Puedes leer más poemas de Leopoldo María Panero en: A media voz.

Gioconda Belli es una de las más populares escritoras nicaragüenses.
Rocío Antonio, de 4ºC, nos lee uno de sus poemas:


Ahuyentemos el tiempo, amor,
que ya no exista;
esos minutos largos que desfilan pesados
cuando no estás conmigo
y estás en todas partes

sin estar pero estando.
Me dolés en el cuerpo,
me acariciás el pelo
y no estás
y estás cerca,
te siento levantarte
desde el aire llenarme
pero estoy sola, amor,
y este estarte viendo
sin que estés,
me hace sentirme a veces
como una leona herida,
me retuerzo
doy vueltas
te busco
y no estás
y estás
allí
tan cerca.

¿Habéis visto el nuevo anuncio del Seat exeo? De nuevo la publicidad utiliza la poesía como reclamo:


El poema pertenece al poeta griego Konstandinos Kavafis (1863-1933). Se titula Ítaca, como la pequeña isla del Egeo a la que Ulises tarda diez años en volver. En el poema Kavafis se pone en la piel de Odiseo para advertirnos que, aunque no debemos olvidar nunca que Ítaca es el destino, lo que realmente importa es aquello que nos ofrece el viaje.
ÍTACA
Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

Aquí puedes escuchar a Joan Manuel Serrat recitando el mismo poema:

En la película Hannah y sus hermanas (1986), Woody Allen va entretejiendo las historias de tres hermanas muy diferentes. Uno de los personajes principales es Elliott, el esposo de Hannah, quien utiliza un poema para enamorar a su cuñada. Se trata de un poema de e.e.cummings (a quien no le gustaba usar las letras mayúsculas). Este es el poema original:

somewhere i have never travelled, gladly beyond
any experience, your eyes have their silence
in your most frail gesture are things which enclose me
or which i cannot touch because they are too near

your slightest look easily will unclose me
though i have closed myself as fingers
you open always petal by petal myself as spring opens
(touching skilfully, misteriously) her first rose

or if your wish be to close me, i and
my life will shut very beautifully imagines
as when the heart of this flower imagines
the snow carefully everywhere descending.

nothing we are to perceive in this world equals
the power of your intense fragility; whose texture
compels me with the colour of its countries,
rendering death and forever with each breathing

(i do not know what it is about you that closes
and opens; only something in me understands
the voice of your eyes is deeper than all roses)
nobody, not even the rain has such small hands



en algún lugar al que nunca he viajado,
felizmente más allá de toda experiencia,
tus ojos tienen su silencio:
en tu gesto más frágil hay cosas que me rodean
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.
con solo mirarme, me liberas.
aunque yo me haya cerrado como un puño,
siempre abres, pétalo tras pétalo mi ser,
como la primavera abre con un toque diestro
y misterioso su primera rosa.

o si deseas cerrarme, yo y
mi vida nos cerraremos hermosa, súbitamente,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve cayendo cuidadosa por doquier.
nada que hayamos de percibir en este mundo iguala
la fuerza de tu intensa fragilidad, cuya textura
me somete con el color de sus campos,
retornando a la muerte y a la eternidad con cada respiro.

ignoro tu destreza para cerrar y abrir
pero, cierto es que algo me dice
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas…
nadie, ni siquiera la lluvia tiene manos tan pequeñas.
(e. e. cummings)

¿Qué significan las palabras? Pues depende. A veces lo que los poetas, todos nosotros, queramos. Teresita de Ávila, profesora de Lengua nos lo demuestra leyendo este poema del argentino Pedro Mairal.



Porque yo me desierto y tú me lluvias
porque me océano y me balsas
porque me otoño y tú me hojas
porque me sótano y me alas
por eso yo te músico y me músicas
por eso yo te potro y tú me frutas
y yo te marinero y me tabernas
y yo te remolino y me lagunas
por eso yo te circo y tú me infancias
por eso te amarillo y me amarillas
y te barco y me arenas
y te astro y me noches
y te buzo y me perlas
y te campo y me flores
por eso yo te viento y tú me crines
por eso te crepúsculo y me auroras
por eso yo te cielo y tú me golondrinas.

Ya hemos leído aquí algunos poemas de amor de Pablo Neruda. Hoy os traemos un poema que algunos reconoceréis. En la película Patch Adams, protagonizada por Robin Williams en 1998, aparecían unos versos de Neruda:




El soneto pertenece al libro Cien sonetos de amor publicado en 1959.

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

Se cuenta de varios matemáticos la siguiente anécdota:

Un famoso matemático se dió cuenta un día de que uno de sus estudiantes había dejado de asistir a sus clases. Al preguntar por él, le dijeron que había abandonado las matemáticas para dedicarse a la poesía y respondió: "Bien. Siempre supe que no tenía suficiente imaginación para ser un matemático".

Dedicamos esta anécdota a Lola, otra de nuestras profesoras de Mates, que nos lee la Oda a los números de Pablo Neruda (del libro Odas elementales publicado en 1954)


Qué sed
de saber cuánto!
Qué hambre
de saber
cuántas
estrellas tiene el cielo!

Nos pasamos
la infancia
contando piedras, plantas,
dedos, arenas, dientes,
la juventud contando
pétalos, cabelleras.
Contamos
los colores, los años,
las vidas y los besos,
en el campo
los bueyes, en el mar
las olas. Los navíos
se hicieron cifras que se fecundaban.
Los números parían.
Las ciudades
eran miles, millones,
el trigo centenares
de unidades que adentro
tenían otros números pequeños,
más pequeños que un grano.
El tiempo se hizo número.
La luz fue numerada
y por más que corrió con el sonido
fue su velocidad un 37.
Nos rodearon los números.
Cerrábamos la puerta,
de noche, fatigados,
llegaba un 800,
por debajo,
hasta entrar con nosotros en la cama,
y en el sueño
los 4000 y los 77
picándonos la frente
con sus martillos o sus alicates.
Los 5
agregándose
hasta entrar en el mar o en el delirio,
hasta que el sol saluda con su cero
y nos vamos corriendo
a la oficina,
al taller,
a la fábrica,
a comenzar de nuevo el infinito
número 1 de cada día.
Tuvimos, hombre, tiempo
para que nuestra sed
fuera saciándose,
el ancestral deseo
de enumerar las cosas
y sumarlas,
de reducirlas hasta
hacerlas polvo,
arenales de números.
Fuimos
empapelando el mundo
con números y nombres,
pero
las cosas existían,
se fugaban
del número,
enloquecían en sus cantidades,
se evaporaban
dejando
su olor o su recuerdo
y quedaban los números vacíos.
Por eso,
para ti
quiero las cosas.
Los números
que se vayan a la cárcel,
que se muevan
en columnas cerradas
procreando
hasta darnos la suma
de la totalidad de infinito.
Para ti sólo quiero
que aquellos
números del camino
te defiendan
y que tú los defiendas.
La cifra semanal de tu salario
se desarrolle hasta cubrir tu pecho.
Y del número 2 en que se enlazan
tu cuerpo y el de la mujer amada
salgan los ojos pares de tus hijos
a contar otra vez
las antiguas estrellas
Y las innumerables
espigas
que llenarán la tierra transformada.

Javier Rodríguez lee un poema de Luis Cernuda.




Quisiera estar solo en el sur

Quizá mis lentos ojos no verán más el sur
de ligeros paisajes dormidos en el aire,
con cuerpos a la sombra de ramas como flores
o huyendo en un galope de caballos furiosos.

El sur es un desierto que llora mientras canta,
y esa voz no se extingue como pájaro muerto;
hacia el mar encamina sus deseos amargos
abriendo un eco débil que vive lentamente.

En el sur tan distante quiero estar confundido.
La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta;
su niebla misma ríe, risa blanca en el viento.
Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.

A Marian le gusta especialmente el soneto 49 de Shakespeare, por eso lo ha traducido y leído para nosotros.

Si queréis leer el soneto en inglés, aquí lo encontraréis.

¿Habéis escuchado alguna versión musical de sonetos de Shakespeare? Ésta es una versión cantada por Rufus Wainwright de uno de los más famosos sonetos de amor: el soneto 29.


Puedes leer todos los sonetos de Shakespeare traducidos en este enlace

Terminamos la serie de poemas por la paz con la lectura del poema de Gloria Fuertes "Bomba" por Marta Sáinz de 1ºC ESO.


Jorge Yoel nos lee un poema de José Hierro titulado "Epitafio para la tumba de un héroe".




Se creía dueño del mundo
porque latía en sus sentidos.
Lo aprisionaba con su carne
donde se estrellaban los siglos.
Con su antorcha de juventud
iluminaba los abismos.
Se creía dueño del mundo:
su centro fatal y divino.
Lo pregonaba cada nube,
cada grano de sol o trigo.
Si cerraba los ojos, todo
se apagaba, sin un quejido.
Nada era si él lo borraba
de sus ojos o sus oídos.
Se creía dueño del mundo
porque nunca nadie le dijo
cómo las cosas hieren, baten
a quien las sacó del olvido,
cómo aplastan desde lo eterno
a los soñadores vencidos.
Se creía dueño del mundo
y no era dueño de sí mismo.

Otro poema de Gloria Fuertes: Sólo tres letras.

Lo lee Jesús Carlos Pérez de 1ºC ESO.




Sará López, de 1º C ESO, recita un poema de Gloria Fuertes: Niños de Somalia.




Yo como
Tú comes
Él come
Nosotros comemos
Vosotros coméis
¡Ellos no!

A veces, de la forma más sencilla se dicen muchas cosas... ¿n0?
Si queréis leer más poemas de Gloria Fuertes, visitad la página de la Fundación Gloria Fuertes

Mario Hernández, de 1ºC ESO, leyó un conocido poema atribuido a Bertolt Brecht. Parece que en realidad Brecht no es su autor. El poema pertenece al pastor protestante, también alemán, Martín Niemöller, quien originalmente lo compuso como un sermón de Semana Santa en 1946.
Este poema tiene muchas variantes, ya que se transmitió fundamentalmente de manera oral. Aquí podéis leer una de ellas. Escuchad a Mario recitándolo:


Yolanda Sierra, de 1ºC, lee un poema de Rafael Alberti titulado: "Ese general":






-Aquí está el general.
Qué quiere el general?
- Una espada desea el general.
-Ya no existen espadas, general.
¿Qué quiere el general?
-Un caballo desea el general.
-Ya no existen caballos, general.
¿Qué quiere el general?
-Otra batalla quiere el general.
-Ya no existen batallas, general.
¿Qué quiere el general?
-Una amante desea el general.
-Ya no existen amantes, general.
¿Qué quiere el general?
-Un gran tonel de vino desea el general.
Ya no hay tonel ni vino, general.
¿Qué quiere el general?
-Un buen trozo de carne desea el general.
-Ya no existen ganados, general.
¿Qué quiere el general?
-Comer yerbas desea el general.
-Ya no existen los pastos, general.
¿Qué quiere el general?
-Beber agua desea el general.
-Ya no existe más agua general.
¿Qué quiere el general?
Dormir en una cama desea el general.
-Ya no hay cama ni sueño, general.
¿Qué quiere el general?
-Perderse por la tierra desea el general.
-Ya no existe la tierra, general.
¿Qué quiere el general?
-Morirse como un perro desea el general.
-Ya no existen los perros, general.
¿Qué quiere el general?
¿Qué quiere el general?
Parece que está mudo el general.
Parece que no existe el general.
Parece que se ha muerto el general.
que ya, ni como un perro, se ha muerto el general,
que el mundo destruido,
ya sin el general,
va a empezar nuevamente, sin ese general.


También podéis escuchar éste y otros poemas de Alberti recitados por el propio poeta si visitáis la Fonoteca de la Fundación Alberti.

Clara León, de 1º C ESO, lee un poema de Bertolt Brecht:
La canción de la mujer del soldado



¿Qué recibió la mujer del soldado
De Praga, la dorada?
Un par de zapatos de Praga llegó,
Zapatos muy finos de Praga calzó.
Eso le llegó de Praga.
¿Y qué recibió la mujer del soldado
De Varsovia, en Polonia?
Una camisa de color de Varsovia recibió,
La camisa de color con orgullo lució.
Eso le llegó de Varsovia.
¿Y qué recibió la mujer del soldado
De Oslo, en Noruega?
Una estola de piel de Oslo recibió,
Y a sus vecinos envidia les dio.
Eso le llegó de Oslo.
¿Y qué recibió la mujer del soldado
De Rotterdam, la rica?
Un sombrero muy bello de Holanda llegó,
El sombrero de Holanda muy bien le quedó.
Eso le llegó de Rotterdam.
¿Y qué recibió la mujer del soldado
De Bruselas, la gran ciudad belga?
Encajes de Bruselas, de gran distinción.
Hermosos encajes. ¡Oh, qué emoción!
Eso le llegó de Bruselas.
¿Y qué recibió la mujer del soldado
De París, la ciudad de la luz?
Un vestido de seda de París recibió,
Y enorme alegría al verlo sintió.
Eso le llegó de París.
¿Y qué recibió la mujer del soldado
De Tripolí, la africana?
De Tripolí fue el regalo más pobre:
Un dije sencillo y cadena de cobre.
Eso le llegó de Tripoli.
¿Y qué recibió la mujer del soldado
De Rusia, la helada?
Al recibirlo, se quedó muda...
Era su velo de viuda.
Eso le llegó de Rusia.

Henar Antonio, de 4º C, ha elegido leer un poema de Luis Cernuda que le ha gustado especialmente. Del libro Los placeres prohibidos (1931): Te quiero.




Te quiero.

Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;

Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;

Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;

Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;

Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.

Para leer más poemas de Cernuda visita esta página.